Errores comunes al alimentar a los niños
La obesidad infantil es un problema cada vez mayor. Para evitarla es necesario fomentar en los niños hábitos de alimentación saludables desde pequeños, recuerden que ellos son el centro al que apunta la publicidad de comida chatarra.
Algo aparentemente simple como esto muchas veces resulta todo un desafío porque todos caemos en los mismos errores a la hora de enseñar a comer a los niños de la casa. Aquí el catálogo de las siete equivocaciones más frecuentes cuando de alimentación infantil se trata.
Preguntar a los niños qué quieren comer
Puede sonar algo dictatorial, pero la comida de los niños deben elegirla las personas que están a su cargo, no ellos porque el gusto de los niños siempre se inclina por alimentos muy dulces o muy salados, propio de su falta de conciencia en los efectos que esto produce.
Lo recomendable es enseñarles a comer ofreciéndoles dos o tres alimentos saludables y dejando que ellos elijan cuál comer. Ofrecerle entre dos frutas de postre o el tipo de aderezo que quieren para su ensalada o pasta.
Abusar de los cereales en el desayuno
De un tiempo a esta parte, la industria de los cereales para desayuno ha proliferado en una amplia gama, además de promocionarse como saludables. Los hay de todo tipo: azucarados o con sabor a chocolate y frutas. Recuerden que muchos de estos productos industriales pueden tener niveles altos de grasas (a veces trans) que no son nada saludables para el organismo.
Si optas por darle cereales que sean naturales, sin aditivos en el sabor, como los que se comprar a granel. Puedes armar tus mixes con centeno, sésamo, cebada, avena, acompañándolos con miel de abeja, leche, nueces y trozos de plátano.
Darle lácteos de postre
Recuerda que no hay nada mejor que las frutas para un postre nutritivo, ya que los lácteos (sobretodo los postres y natillas) tienen mucho contenido de grasas y menos nutrientes básicos para el niño. Además a lo largo del día los peques tienen cubierta la cuota de calcio con los vasos de leche que consumen.
Consumir más de tres raciones de lácteos al día
El consumo excesivo de lácteos provoca trastornos en la dieta de los niños porque la vuelve monótona (los niños no quieren comer otros alimentos), aporta mucha grasa animal y saturada, no aporta la cantidad necesaria de hierro (otro nutriente fundamental para el crecimiento) y puede provocar estreñimiento y dolor estomacal en grandes cantidades.
Tomar jugos envasados
Todos los padres deben saber que los jugos envasados tienen conservantes y aditivos que realzan el sabor de las frutas, además de contener sólo un 8% de fruta en la elaboración. Es por esto que no suplantan a los jugos naturales exprimidos en casa y menos a la pieza de fruta.
Además tienen niveles de azúcar muy elevados, por ejemplo una lata de gaseosa carbonatada de 300 ml equivale a 12 cucharaditas de azúcar.
Estas bebidas no sacian la sed e incitan al consumo excesivo, también son malas para los dientes.
Dar de merienda pan lacteado o bollos
Las meriendas como sándwich de pan lacteado o productos de bollería tienen altos niveles de grasas trans y saturadas porque están hechos con harinas refinadas.
Si a eso le sumamos el hecho de que son blanditas, es decir, no implican esfuerzo al masticar hacen que se peguen a los dientes y ocasionen carie por los contenidos de azúcares, además de no ayudarles a aprender a masticar los alimentos.
Darle leche de vaca antes del año
No hay nada mejor que el pecho de la madre para un niño de 1 año o menor, pero a veces ciertas circunstancias no permiten esto. Para estos casos hay que recurrir a la fórmula infantil enriquecida en hierro, ya que este nutriente es fundamental para los niños de esta edad y la leche de vaca no lo aporta en la cantidad necesaria.
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